Cartas desde Nepal 5/Letters from Nepal 5

Cosas bonitas pasan.

20 de junio de 2018

Mi querida Laura,

Hoy, reanudé la caminata, ahora sin mi amiga. Hace unos días, hice un desvío para caminar más con ella, así que tomé un camino inusual esta mañana que daba un poco de miedo. Caí a través de una pequeña colina llena de barro y rocas, pero estoy bien. También tuve problemas para encontrar una manera de cruzar el río, dos veces. Es interesante cómo estar sin compañía de inmediato me hizo sentir más inseguridad. Creo que fuimos por varios caminos como este con ella, pero hoy tenía mucho miedo de caerme y perderme. Hacía mucho calor y humedad. Mi amiga me dijo que descargara una aplicación map.me y así fue como llegué a Jhinu.

Ella me enseñó una hermosa lección que quería compartir contigo. Cuando comenzamos a caminar, sin pensarlo, salté a mi forma de ser con mis amigos, pensando que íbamos a compartirlo todo. Me sentí decepcionade porque ella no me esperó a comer ni a caminar cuando ambos hablamos de visitar el museo y el templo juntos. Tenía la expectativa de que ella compartiría conmigo como yo con ella. Y para completar, ella me respondía preguntas sobre su vida, pero no me preguntaba ninguna. ¿Por qué? Yo hablé sobre mí sin que ella me lo pidiera. Fue un poco triste.

Después de luchar internamente, me dije, bueno, quiero aceptarla como es ahora, dejaré de lado las expectativas. Está bien. También decidí aceptarme a mí teniendo expectativas. Está bien. Sé por qué me siento triste. “Está bien, cariño”, dice Tara Brach. Y entonces sucedió lo más bonito. Tuvimos nuestro último desayuno juntos y ella se abrió a mí de forma muy íntima. Hablamos de relaciones. Le conté sobre mi ruptura y ella me contó sobre su novio chino. Intercambiamos consejos y, de alguna manera, sentí alivio de no ser el único que tiene conflictos con otros. Eso me ayudó a ver el lado humano de mi propio sufrimiento y fomentó el amor y la auto-aceptación. Ella estaba feliz porque es psicóloga y estaba disfrutando la forma en que yo relaciono mis relaciones con mi infancia. Se sintió escuchada, porque su novio no ve el mundo de esa manera, pero yo sí, y no la juzgo.

Finalmente, cuando subí a mi habitación, descubrí que me había dejado regalos: una barra de chocolate, toallitas y té. A ella le preocupaba que yo fuera al campamento base y me dio consejos. Bajamos y ella me pidió un abrazo y que le dijera que estaba a salvo. Todo mi mundo floreció solo porque dejé de lado las expectativas y me acepté a mí y la acepté a ella. ¿Te imaginas hacer eso con todos? Mucha gracia vendría a nuestras vidas. Me sentí triste por no haberlo podido hacer con mi expareja y con muchos de mis amigos. Pero paso a paso, ¿verdad? Este podría ser el comienzo de una transformación.

Un cambio drástico de tema, he estado comiendo sopa de fideos todos los días. Es lo único que puedo pagar. Cogen verduras de su jardín y las sirven. ¿No es genial? Otro momento gracioso, ¿recuerdas que me quejaba porque me cobraban más por ser un turista? Bueno, cuando mi amiga se fue y me quedé un día más, me quedé con la habitación doble que teníamos. Como sabía que debía pagar doble, no cené aquella noche. Al día siguiente, el anfitrión, que me pareció un poco hostil, me cobró la mitad de la habitación. Creo que escuchó que tenía poco dinero (o quizás no). Pero eso fue tan amable de su parte. Lo sentí. ¡Tal vez una sola experiencia tenga suficiente poder para devolver la confianza en la amabilidad!

Última cosa. La gente me sigue diciendo que ir sola al campamento base es peligroso. Todavía no sé qué hacer. Sólo dos personas dijeron lo contrario. El hielo se está derritiendo y hay abismos y recorridos que son barridos por la lluvia. ¿Debo intentar? Tengo una parada “segura”, Chomrong, y luego debo decidir.

Sintiéndote cerca,

Siri

 

 

 

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Beautiful things happened.

June 20, 2018

My dear Laura,

Today, I resumed the walk, now without my Malaysian friend. Days ago, I did a detour to walk  more with her, so I took an unusual path this morning that was a little scary. I fell through a small hill full of mud and rocks, but I’m okay. I also had trouble to find a way to cross the river, twice. It’s interesting how being alone immediately made me feel afraid and unsafe. I think we walked several paths like this with her, but today I was so scared of falling and getting lost. It was so hot and humid. She told me to download an app (map.me) and that was the way I made it here to Jhinu.

My friend taught me a beautiful lesson that I wanted to share with you. When we started walking, I jumped immediately to the “sharing mode” as I usually do, expecting to do all sorts of things together. And so, I was disappointed because she didn’t wait for me to eat or walked with me (when we both talked about visiting the museum and the temple together). I had the expectation that she would share with me as I did with her. She also answered questions about her life but didn’t ask me any question back. Why is that? I talked about myself being unasked, and it was a little sad.

After some struggle, I said to myself, well, I want to accept her as she is now, I will let go of expectations. It’s okay. I also decided to accept myself in having expectations. It’s okay. I know why I felt sad. “It’s okay, sweetheart,” says Tara Brach. And then the loveliest thing happened. We had our last breakfast together and she opened up to me. We talked about relationships. I told her about my breakup, and she told me about her Chinese boyfriend. We exchanged advice and somehow, I felt better about having conflict because I was not the only one having it. That helped me to see the human side of my own suffering and fostered love and self-acceptance. She was also happy because she is a psychologist and she was enjoying how I relate my stuff with my childhood. She felt heard because her boyfriend doesn’t see the world like that, but I do, and I don’t judge her.

Finally, when I went to my room, I discovered she left gifts for me: a chocolate bar, wipes, and tea. She was concerned about me going alone to the base camp, and she gave me advice. We went down and she asked me for a hug and wanted me to tell her that I was safe. All my world blossomed only because I let go of expectations and accepted me and her. Can you imagine doing that with everyone? That would bring so much grace to our lives. I felt sad I couldn’t do this with my ex-partner, and with many of my friends. But step by step, right? This could be the beginning of a shift.

A drastic change of subject, I’ve been eating noodle soup every single day. It’s the only thing I can afford. They grab veggies from their garden and serve them. Isn’t it great? Another graceful moment, remember I was complaining about people charging me more money for being a tourist? Well, as my friend left and I stayed for another day, I kept the double room we had. As I knew, I needed to pay twice, so I wasn’t having dinner. Next day, the host, which I found a bit hostile, just charged me the half of the room. I think he heard I was low in money (or maybe he didn’t). But that was so kind of him. I felt it. Maybe one single experience has enough power to give us back trust in kindness.

Last thing. People keep telling me that going to the base camp alone is dangerous. I don’t know what to do yet. Only two people said the opposite. The ice is melting and there are abysses and routes that get swiped. Should I try? I have one “safe” stop, Chomrong, and then I must decide.

Feeling you close,

Siri.

 


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