¿qué hacer con amistades “tóxicas” en tiempos de coronavirus?

sat nam querides,

aquí cumpliendo ya casi 40 días de aislamiento, viviendo en solitario en un pequeño pero acogedor espacio en austin, tejas.

esta entrada quiero dedicarla a una pregunta que ha surgido últimamente y es, ¿qué hacer con amistades “tóxicas” en tiempos de coronavirus?

la primera cosa que diré es que no se trata tanto de que los amigos sean tóxicos.

tampoco voy a decir que el tóxico es uno.

voy a contarte mi experiencia y mis reflexiones al respecto a ver qué te parece.

todo este tema surgió porque, cuando comenzó lo de la pandemia, el aislamiento, los miedos alrededor de asuntos financieros, etc. tuve charlas con amigos que estaban en estado de pánico o crisis y me costó mucho relacionarme con ellos. ahora que estoy en un camino de sanación y transformación, siempre observo mis reacciones y cuestiono mis motivos, con amor, pero con la mayor honestidad posible.

entonces me puse a observar.

cuando estas personas empezaban a llorar o a decir cosas preocupantes sobre el futuro, tuve dos reacciones. la primera fue tratar de consolarles, diciéndoles que su situación no era tan mala, o que podían hacer esto o aquello. algunos eran receptivos y decían, sí, es cierto, y se calmaban. otros no estaban en el lugar de escuchar, en realidad no era ayuda o consejo lo que necesitaban, así que me respondían defensivamente a lo que ya era en mí una defensa. porque yo (y justo esto es algo que me ha herido mucho cuando lo recibo) estaba diciéndoles sin decir que no deberían estar sinténdose mal. es triste verlo, pero yo los juzgaba y de verdad no podía sentir compasión o conectarme desde un lugar de corazón abierto. mi otra reacción fue simplemente desconectarme. ya no daba consejo, ya no disminuía la dimensión de sus penas, simplemente no pude conectarme, me fui.

en ambos casos, al responder o al irme, mi corazón me dolía. ¿por qué no puedo ser apoyo para quienes amo? ¿cuál es la causa en mí de todo esto? porque, la verdad, y por eso digo que no se trata tanto de amigos tóxicos, cuando uno está bien, no le arrastran los lugares oscuros de los demás. yo me preguntaba, ¿qué es lo que pasa, si yo me siento tan bien y tan estable? porque entre subidas y bajadas, el asunto de esta crisis lo he tratado de sobrellevar en calma y creía yo que estaba “super bien”.

y pues sí, estoy bien, pero me senté a meditar. mi ego quería apuntar afuera, es que esta persona es así, entonces claro, y yo volvía en círculo, ser supremo, muéstrame lo que en mí no quiere amar.

días de preguntar hasta que la información llegó. tienes miedo, me dijo la parte infinita de mi ser. tú también temes el dolor del pasado, el difícil presente y el incierto futuro; tú también temes lo que temen tus seres queridos con los que no pudiste conectar, te afecta lo que les afecta a ellos, entonces no puedes verlos.

wow. revelación.

tal vez suene obvio o sencillo, pero la mente es muy buena escondiéndote cosas y, de verdad ,esto fue un descubrimiento para mí. regresé a cada caso y en cada caso vi que yo también sentía cosas similares a las de las personas que lloraban y estaban mal, o al menos las había sentido en el pasado, y por eso actuaba defensivamente. tenía miedo de conectar con esos sentimientos difíciles y entonces les daba la espalda.

sin embargo, también recibí la idea de que el tóxico tampoco es uno. me explico.

a veces no estamos en un lugar en el que nos sea posible recibir esa energía negativa. lo cual me puso a pensar en mis mismas formas de comunicarme con quienes quiero. por ejemplo, vi una noticia, y entré en una espiral de negatividad. justo entonces, me conecté con un amigo. le comuniqué mis preocupaciones y, cuando menos pensé, él también estaba en una espiral negativa. yo no lo había previsto. supuse que él iba a escuchar y ayudarme (así es el ego, quiere que el otro esté siempre firme), pero, mi amigo se fue conmigo para abajo. y me dio tristeza, porque aunque no lo hice a propósito, mi negatividad le tocó.

a medida que sanamos, nos queda más fácil cacharnos antes de. esta vez, no lo pude hacer, pero a veces sí puedo. tomo una pausa. observo. rezo. esto que estoy compartiendo, esta noticia, esta preocupación, ¿cómo le va a caer al otro? no debe haber nada de culpas. no echarse la culpa a sí mismo por decir, ni al otro por hablar, cada quien hace lo que puede. la cosa es que, entre más estás en contacto contigo mismo, mejor te conoces, y más sabes lo que necesitas y lo que puedes dar. este conocimiento luego te permite ver mejor a los demás, lo que ellos pueden darte y lo que no. así funciona porque ya no proyectas todas tus heridas siempre en ellos (solo a veces jaja).

entonces, te conoces a ti mismo. por eso, está bien si debes tomar distancia de tu amigo que está en crisis, porque este es un momento difícil para todes.  igual, al fin de cuentas, si estás escuchando sin querer o poder estar con esa persona en realidad, el otro lo sabe. tal vez no lo sabe con su ego, pero sí con su ser más real y auténtico. en todo caso, si tomas distancia, mejor saber qué es en ti lo que te lleva a esto, en lugar de apuntar hacia afuera.

entonces, ¿qué hacer con amistades “tóxicas” en tiempos de coronavirus? amarlas. si necesitas tomar distancia, amarlas es tomar distancia. si estás en tu centro, amarlas puede ser escuchar, estado a su lado en la tristeza, el miedo, la desesperación. pero ante todo, lo que hay que hacer es estar contigo. saber muy bien lo que sientes, quién eres, y por qué actúas como actúas. mientras te mantengas real, cerca tuyo, todo sale mejor.

amigues, mi deseo más honesto es que estén llevando esta crisis con la mayor gracia posible. termino compartiendo lo que yo llamo mis “anclas” en esta situación, porque a lo mejor una de esas te ancla también a ti.

cada día me conecto al círculo de meditación con snatam kaur para hacer con ella el mantra de sanación ra ma da sa y el akaal. luego, escucho a mi maestra isa solana por el canal de happy yoga barcelona en sus satsangha de charla y meditación. los lunes canto con manu om en vivo. cada día trato de hacer yoga. como lo mejor que puedo. duermo mis 8 horas. tomo descansos del computador cada 45 minutos. toco mi guitarra. escribo. así es la vida ahora.

muchas bendiciones. aho!

 

 


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